A pesar de que el amianto dejó de utilizarse hace años, todavía existen muchas dudas sobre este material.
En ocasiones, estas dudas vienen acompañadas de creencias que no siempre se corresponden con la realidad.
Conocer cómo funciona realmente el amianto es clave para entender por qué su manipulación debe realizarse siempre bajo condiciones controladas.
A continuación analizamos algunos de los mitos más habituales.
“Si la placa está entera no pasa nada”
Una de las creencias más extendidas es pensar que el amianto solo supone un riesgo cuando el material está roto.
Sin embargo, incluso cuando las placas parecen estar en buen estado, pueden liberar fibras con el paso del tiempo debido al desgaste natural.
Factores como el sol, la lluvia o los cambios de temperatura pueden deteriorar lentamente el material.
“Esto se puede quitar en una mañana”
Otra idea frecuente es pensar que retirar amianto consiste simplemente en desmontar las placas de la cubierta.
La realidad es que la retirada de amianto requiere:
- planificación previa
- medidas de seguridad específicas
- gestión como residuo peligroso
- transporte a instalaciones autorizadas
Todo este proceso está regulado por normativa para proteger tanto a los trabajadores como al entorno.
“Se puede llevar al punto limpio”
Muchas personas creen que los materiales con amianto pueden depositarse en puntos limpios o gestionarse como otros residuos de construcción.
Sin embargo, el amianto está clasificado como residuo peligroso, por lo que su manipulación y transporte deben realizarse bajo protocolos específicos.
“Todas las cubiertas con amianto se retiran igual”
Otra idea habitual es pensar que todos los trabajos de retirada de amianto son iguales.
Sin embargo, cada intervención es diferente y depende de factores como:
- el tipo de cubierta
- el acceso al edificio
- el entorno
- el estado del material
Informarse es la mejor forma de prevenir riesgos
Comprender los riesgos del amianto y cómo debe gestionarse es fundamental para evitar intervenciones inadecuadas o manipulaciones sin control.
Por este motivo, cualquier trabajo relacionado con este material debe ser evaluado por empresas especializadas, capaces de analizar cada situación y aplicar los protocolos adecuados.
Empresas como Construmaex trabajan siguiendo procedimientos técnicos y legales diseñados para garantizar la seguridad durante todo el proceso de retirada.





